Van pasando los años y notamos como vamos evolucionando. La cuestión es si crecemos a medida que ganamos experiencia o repetimos año tras año nuestras acciones y comportamientos.
Es una cuestión de actitud ante la vida, el interés por expandir nuestra mente y nuestras creencias ya fijadas en su gran mayoría desde que somos infantes. Todos queremos ser felices o por lo menos tenemos una idea de lo que puede representar la felicidad, pero sólo unos pocos la persiguen hasta alcanzarla.
Cada día nos levantamos de la cama con una actitud, con una energía, con una pasión. Cada semana se inicia con unas tareas y objetivos. Cuáles son los tuyos? Quieres crecer cada día o simplemente dejas pasar el tiempo?
Para conseguir nuestros propósitos hay que actuar y tener iniciativas, no suele resultar dejar que las circunstancias y los astros se orienten hacia nuestros intereses, por eso es vital que vayamos de manera proactiva tras nuestras metas. Estando alerta con emoción de lo que cada persona nos pueda aportar, de lo que cada resultado nos pueda enseñar, de lo que nuestra mente pueda interpretar, de las que preguntas que debemos efectuar.
Los pasos son claros. Tener una actitud, tener unas metas, actuar… No somos víctimas de las circunstancias, nosotros creamos las circunstancias. Nosotros decidimos con quien compartir para crecer, nosotros decidimos en qué invertimos nuestro tiempo, nosotros decidimos que dejar entrar en nuestra mente, nosotros decidimos que nos emociona.
Cada día el ser humano tiene unos 60.000 pensamientos al día y al día siguiente vuelve a tener otros 60.000 pensamientos. La estructura básica de los mismos se repite en el día a día y somos nosotros quiénes decidimos que pensamientos nuevos introducimos en nuestra mente. Básicamente esto lo hacemos al desear cosas e hitos nuevos que mueven a nuestro subconsciente a empezar con el proceso creativo, a iniciar la parte creativa. Si tenemos una actitud conformista o aún peor, derrotista, el subconsciente se queda sin trabajo al aceptar la situación y no tener que inventar nada.
Echemos la vista atrás por un momento y analicemos cuanto hemos crecido en el último mes, en el último año, en los últimos 10 años… Algunas personas quieren que pase el tiempo de una forma un poco extraña. cuando se inicia una semana piensa que es lunes y desesperan porque faltan unos días para que sea viernes, lo mismo sucede cuando se terminan las vacaciones, piensan en lo que falta para las siguientes vacaciones y cambian hasta de postura motivados por su tristeza interior.
En una empresa se debatía sobre quién iba a ser el nuevo director general. 2 eran los candidatos, el hombre más veterano de la compañía con más de 20 años de experiencia y un joven emprendedor con sólo 3 años de experiencia. Se hizo la elección y el agraciado fue el joven prometedor. El veterano enojado preguntó que eso no tenía ninguna lógica, que él era la persona con más experiencia y conocimiento de la compañía. El comité de selección le argumentó que el joven en menos de 3 años había lanzado más 5 proyectos de innovación, había abierto 3 nuevos mercados y se había formado en nuevas tecnologías críticas para su sector. Sin embargo, Él lanzó un proyecto en su primer año en la compañía y desde entonces no había tenido ninguna iniciativa, se había limitado a repetir el segundo año 18 veces.
No sería mejor vivir cada día como si fuera el último? qué harías si sólo te quedaran 6 meses de vida? estas con preguntas de poder, preguntas que nos invitan a cambiar de actitud. Prefiero vivir con pasión de lunes a domingo y no sólo los fines de semana, prefiero crecer cada día compartiendo con todas las personas sus experiencias, prefiero disfrutar de cada momento. Decía Einstein, “ Cada día ocurren milagros maravillosos y cada día no ocurren milagros maravillosos”, la belleza de las cosas y los hechos depende del observador, por eso es que algunas personas ven oportunidades dónde otras ven amenazas.
Ayer me encontraba paseando por la arena de la playa, observaba las olas, las gaviotas, el mar, la montaña que rodea la bahía, compartía el momento con mi pareja, hablábamos, soñábamos y vivíamos el presente con emoción. Esa misma mañana tenía una conversación con una conocida, me comentaba que ella vivía al lado de la playa, decidió irse a vivir allí por que estaba enamorada del mar. Seguimos conversando y le mencioné que a mí también me gustaba el mar y que ese misma tarde iba a pasear por la arena con el agua de las olas rozando mis pies. Pasados unos minutos, ella me dijo que en realidad ella no iba a la playa porque tenía fobia a los perros y le daba miedo, muy a su pesar, la posibilidad de toparse con uno en la playa. Al atardecer, yo paseaba por la playa y no me encontré con ninguno, pero mi amiga dejó la experiencia que tanto desea y que es real, por la posibilidad de que algo ocurra.
En la vida sucede algo parecido, nuestras creencias condicionan nuestras acciones, dejamos de actuar por miedo, por pereza, por no tener tiempo, por no creernos capaces y no vamos tras nuestros sueños, tras las experiencias que nos demuestran que somos seres humanos. Son excusas para no cambiar nuestra conducta, proyectamos la causa de nuestros resultados en el exterior cuando la causa está en nuestro interior, nuestro mayor enemigo y el mejor aliado se encuentra en el espejo cada mañana.
Mañana volveré a pasear por la playa y mi amiga volverá a no hacerlo por su miedo a los perros. Ambos compartimos el mismo deseo, pero nuestras creencias son diferentes y por lo tanto nuestras acciones también, teniendo cada uno una experiencia vital diferente. Aquellos que me conocen, saben que no me conformaría con dejar así a una amiga y por eso no podía acabar así la historia. Hemos decidido afrontar su fobia y cambiar sus creencias, pero el compromiso es suyo, nadie nos puede dar la motivación suficiente como si lo hiciéramos nosotros desde dentro. a cuestión es impresionar nuestro subconsciente con las imágenes y emociones que queremos experimentar y no con las que no deseamos. El subconsciente tiene una gran fuerza para movernos. No hay ninguna duda, no hay quejas, no hay excusas, queremos o no queremos pasear por la playa? Es hora de ponerse en acción…
Recordemos pues nuestros deseos y hagamos una parada de reflexión para analizar si nuestras acciones y conductas de los últimos días, meses o años se dirigen hacia ellos o simplemente son sueños que tuvimos algún día y permanecen en nuestra mente pero que no tenemos la suficiente pasión o valentía para salir de nuestra zona cómoda y salir corriendo tras ellos. El viaje de 1000 kilómetros empieza con un paso, tú decides tu destino y el siguiente paso.
Ánimo y buen viaje, disfruta del camino!

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