Hola de nuevo!
Esta vez os traigo un video que posiblemente ya lo hayáis visto, pero os aseguro que merece la pena ver repetido. A mi personalmente me parece un claro ejemplo motivacional y puede resultarte de inspiración.
Esta es la historia de Derek Redmond, un atleta profesional que se preparó durante muchos años para la competición de su vida en las Olimpiadas de Barcelona en 1992. Derek al lado de su padre que lo acompañaba en todas sus competiciones como un aliado incondicional y siendo Derek el favorito para ganar la carrera cayó víctima de una lesión en plena carrera, sólo faltando 150m para terminarla. Cuando los médicos se acercaban para socorrerlo, Derek, se levantó del suelo y comenzó a correr cojeando ante la sorpresa de todos los 65,000 espectadores y televidentes de todo el mundo, con un dolor insoportable y con la presión de lo que ya estaba haciendo, su padre sale al encuentro de su hijo para apoyarlo a finalizar la carrera y para llegar juntos a la meta. Al final Derek Redmond termina siendo el más famoso de la carrera por su fuerza y decisión para llegar a la meta sin importar que ya había perdido.
Espero que te guste, un saludo!

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Dani, gracias por el vídeo. Ha significado para mí muchísimo, incluso se me han saltado las lágrimas. Al menos, el atleta tenía a su padre, en ocasiones lo más duro es que estamos auténticamente sólos y nadie entiende lo que hacemos.
Gracias de nuevo Dani.
Me alegro Antonio de que te haya gustado
Es curioso, pero justamente ayer estaba leyendo un libro sobre emprendedores e incitaba a ver este vídeo, por lo cual me viene como anillo al dedo. Son casualidades de la vida ;-)
Genial Salvador! Es un video estupendo, un abrazo!
No sé, no me termina de convencer el ejemplo.
Es cierto que llegó a la meta, y que hay que perseguir los objetivos pero, ¿a qué precio? Esta lesión, quizá por forzarla (quizá no), le retiró del atletismo profesional para siempre.
¿Vale la pena sacrificarlo todo por orgullo? ¿Hubiera sido mejor aceptar la derrota hoy y poder seguir luchando mañana?
Salud
Adrián